viernes, 5 de octubre de 2012

"Al Pasado no regresaremos jamás"



¿Unidad para qué acción?

El Movimiento Obrero Argentino ha avanzado en la historia cada vez que logró la unidad de los trabajadores de tal modo que, cuando fue de otra manera, dispersaron y fragmentaron sus fuerzas. Desde esta certeza es que la libertad y la democracia sindical requieren ser pensadas en el más amplio marco de unidad de acción de las organizaciones para organizar sus reclamos y direccionar ese avance.

El Cordobazo fue sin dudas el gran hito de esta historia de avances en la unidad de acción. Años mas tarde, en 1972, Agustín Tosco reflexionaba: “Siempre he expuesto y sostenido con vehemencia que solo la unidad de acción programática en los puntos fundamentales, e instrumentalmente orgánica de las fuerzas políticas populares, sin discriminaciones y sin la pérdida de la individualidad partidaria, será el factor fundamental para que el pueblo acceda al poder, se consolide en el mismo y materialice las transformaciones de contenido revolucionario que son de urgencia para nuestro tiempo”.

Ahora bien, ¿debemos considerar a la unidad de acción un valor absoluto para cualquier contexto histórico? 
Consideramos que, tanto si nos remontamos al Cordobazo como si realizamos una lúcida lectura de la cita mencionada, queda claro que la “unidad de acción” no remite a una mera maniobra táctica sino a un nivel de unidad estratégica solo concebible y aceptable en función de intereses superiores, siendo estos los que deben marcan el límite del marco de alianzas posibles.

En este sentido, entendemos que, en el caso de que la unidad se construya en un conflicto determinado, para garantizar objetivos puntuales reivindicativos, esos intereses comunes permanecen acotados al reclamo; más aún cuando el socio ocasional pretende solo apoyar la medida.

Por otro lado, cuando la unidad de acción implica una agenda amplia con diversidad de reclamos, no refiere a meros objetivos coyunturales sino que expresa algún nivel de proyecto político común, definido por intereses estratégicos compartidos y, por lo tanto, no excluyentes ni contradictorios.

Es por ello que consideramos que es preciso en política, y particularmente en esta coyuntura, identificar claramente frente a cada decisión los diferentes intereses en juego y cuál será la consecuencia que tendrán nuestras acciones respecto de aquellos. 

Desde esta concepción estamos convencidos de que, mediante el gran esfuerzo de construcción popular que significa la unidad de acción, no debemos someter al conjunto de nuestras organizaciones a posicionamientos políticos que lejos están de trabajar hacia el proyecto emancipatorio que anhelamos construir.

Retomando la cita de Tosco desde estas ideas, la unidad de acción solo tendría sentido cuando esté al servicio de los intereses populares y jamás cuando sea funcional a cualquier retroceso en su conquista.

Unidad de acción para avanzar

En el año 2010, muchos militantes y organizaciones nos encontramos con que un proceso eleccionario derivaba en la ruptura de la CTA. Haya sido una decisión estratégica o consecuencia del conflicto que se desató, lo cierto es que fue un hecho consumado que debimos afrontar y que hasta el día de hoy condiciona nuestra construcción. 

En este sentido, hoy nos encontramos enfrentados con compañeros con quienes, por historia y coincidencias, hemos caminado unidos durante años, en un conflicto sin posibilidades próximas de resolución.

Durante este año, “nuestra Central”, la que ganó las elecciones en el 2010 (hecho que nunca fue reconocido por el MTESS) intentó recuperar la iniciativa mediante una agenda que se comenzó a instalar: el salario mínimo de $5000 para ocupados, desocupados y jubilados, la eliminación del impuesto a las ganancias en el salario de los trabajadores, el 82% móvil para los jubilados/as, el cobro del salario familiar para todos los trabajadores, la derogación de la Ley Antiterrorista, etc. 

Sin embargo, creemos que es preciso reflexionar acerca de la forma en la que se llevó a cabo la construcción de esta agenda de justas reivindicaciones. Porque para nosotros, la unidad de acción se va construyendo a lo largo de una historia de luchas comunes, donde —más allá de eventuales diferencias partidarias que deben existir en cualquier organización sindical— los intereses populares son comunes e impostergables. Teniendo en cuenta que nuestra CTA es parida como una organización de la clase trabajadora y por lo tanto trasciende el marco sindical del movimiento obrero organizado, se hace imprescindible la participación amplia de nuestras diferentes formas organizativas en la toma de decisiones tanto temáticas como metodológicas de las acciones a encarar.

En este sentido, es preciso analizar también cuál fue el momento en el que comenzamos a unir nuestras fuerzas con organizaciones como la Federación Agraria en su etapa de Mesa de Enlace, la FUA morada o el Sindicato de Camioneros devenido en furibundo opositor.

Y es preciso, también, desandar nuestra propia historia reciente y analizar cómo venimos definiendo estratégicamente el rumbo, ya que metodológicamente no hemos podido construir los mandatos regional y localmente para adoptar medidas como el anunciado paro del 10. Creemos que el convencimiento de los compañeros sobre las medidas adoptadas solo se construye mediante el debate colectivo y democrático siempre previo a las decisiones. 

Hoy, muchos nos preguntamos: ¿La unidad de acción es para sostener una agenda que defienda los intereses de los trabajadores o para atacar con más fuerza a quien parece haberse definido como enemigo común: el kirchnerismo?

En el mismo sentido: ¿Cómo resolvemos esta cuestión en relación con nuestros propios compañeros de la Central que, partidariamente, se enrolan en el kirchnerismo si lo sustancial y lo que divide las aguas ya no parecen ser nuestras definiciones político-gremiales sino nuestra oposición al gobierno nacional? ¿Cómo es que terminamos unidos a sectores que han servido a las patronales una y mil veces (recordemos el rol de la Federación Agraria en la Mesa de Enlace junto a la Sociedad Rural socia de la Dictadura o el Momo Venegas, cómplice de la explotación más brutal hacia los trabajadores rurales)?

Esta pregunta resulta sustancial ya que nuestro desafío ha sido y es una construcción superadora o "a la izquierda" del kirchnerismo y, para nosotros, la única unidad de acción posible es la que permite el avance popular. 

No hay posibilidad de avanzar en unidad con quienes sistemáticamente han apostado al retroceso ni con quienes, en función de sus intereses particulares, han elegido un posicionamiento al calor de los grupos de poder mediático y político.

Nuestras acciones definen nuestra política. Es hora de definir cuál es la política que pretendemos expresar. No creemos que unir nuestras fuerzas con quienes miran hacia atrás nos vaya a permitir dar un solo paso en las transformaciones que, como pueblo, seguimos necesitando. 

En ese sentido, mirar para adelante, para nosotros, implica definirse también en el contexto sudamericano donde en cada elección se juega el destino colectivo de nuestros pueblos que, después de tantas décadas de lucha, encuentran finalmente movimientos que las expresen. 

Creemos que la importancia del proceso regional no deja lugar a ambigüedades ni a confundir como aliados a quienes esconden detrás de planteos institucionalistas y liberales, inconfesables intereses reaccionarios. Si reivindicamos las expresiones políticas transformadoras de la región, como ser el caso del chavismo en Venezuela, y denostamos a las fuerzas que atentan contra los avances populares en otros países del continente, debemos saber trazar la línea aquí también.

Volvamos a encontrarnos en el camino que siempre anduvimos, en el de la construcción de esta CTA que vino a poner en debate la organización del Movimiento Obrero, con más construcción colectiva y democrática entre quienes somos compañeros, por historia, por práctica y porque, más allá de cualquier diferencia táctica, tenemos el mismo sueño de una Argentina con más justicia social, que siga caminando codo a codo con cada uno de los pueblos hermanos latinoamericanos que están construyendo su emancipación.



Corriente Política 20/21
Jueves, 4 de octubre de 2012.

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