En el día de ayer, la ciudad de Buenos
Aires amaneció con el habitual “deja vu” de las calles inundadas. Sin duda se
trató de una lluvia excepcionalmente intensa – se habla de una cifra
extraordinaria de 150 milímetros en una hora – pero el saldo de esta catástrofe
ha sido innecesariamente trágico. Al menos 6 muertos y una inmensa cantidad de
familias en estado de vulnerabildad que han perdido sus pocas posesiones y aún
no recuperan la provisión de servicios básicos como luz y agua.
El Macrismo empieza a sentir los
impactos de su candidatura nacional. En su flamante apuesta
electoral, el PRO se ve obligado a dividir recursos y empiezan a observarse los
costos políticos de una gestión que prioriza la vidriera nacional.
El permanente – y muchas veces
innecesario – enfrentamiento con el gobierno nacional impide la diagramación de
un esquema de contingencia coherente que permita dar respuesta rápida a este
tipo de catástrofes y, por sobre todo, encarar un plan de obras a largo plazo
que permita una solución duradera.
La gestión del PRO en la ciudad de
Buenos Aires ha priorizado las obras de alto impacto mediático y de bajo costo
de inversión, como ser el nuevo METROBUS en 9 de Julio, dejando de lado
políticas más globales de planeamiento urbano integral, como ser la ampliación
de la red de subterráneo. El corto plazo devora cualquier perspectiva de legado
de largo plazo y esconde debajo de la alfombra las deficiencias estructurales
de la ciudad.
La destrucción del esquema
descentralizado que proponía la Ley de Comunas también tuvo consecuencias
nefastas en este temporal. Las Juntas Comunales son una herramienta
fundamental para dar respuesta rápida a problemas del territorio. La
acumulación de basura debería haber sido resuelta en el marco del poder local.
Sin embardo, debido al vaciamiento de recursos y funciones de las Juntas, las
Comunas carecen de atribuciones para gestionar. El resultado de esta política
fue que las Comunas permanecieron cerradas por el feriado al igual que todas
las oficinas del Estado.
Ya nadie puede creer el discurso
oficial. Luego de 6 años de gestión, se practican las mismas excusas de siempre
y no hay respuestas concretas ni se realizan los cambios estructurales
necesarios para evitar estas tragedias. Seguimos esperando una solución real
para los damnificados, no solo de este reciente temporal sino también para
aquellos de inundaciones pasadas, muchos de los cuales ni siquiera han cobrado
los subsidios correspondientes.
Corriente Política 20/21

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