lunes, 19 de noviembre de 2012

Declaración frente al Paro del 20 Noviembre

Reclamos propios en la estrategia ajena.
 
El 20 de Noviembre se realizará una medida de fuerza de alcance nacional convocado por la CGT que conduce Hugo Moyano, la CTA de Pablo Micheli y la CGT Azul y Blanca. Si bien las consignas expresan las problemáticas reales de una parte importante de los trabajadores, no podemos dejar de observar quiénes son los actores que hegemonizan la medida ni dejar de enmarcarla dentro de una estrategia política más general. La CTA tiene una historia de lucha a favor de los sectores populares, pero vemos que lejos de ser esa la estrategia que hegemoniza la medida, lo hacen los sectores cuyos intereses estratégicos están ligados a la recomposición de los sectores más conservadores, cuyo principal objetivo no son las reivindicaciones de los trabajadores sino desgastar al Gobierno Nacional de cara al proceso electoral del año que viene.

La modificación del mínimo no imponible para el pago del impuesto a las ganancias, la universalización de las asignaciones familiares, la sanción de una ley de seguro del trabajo, la devolución de la plata que el estado retiene de las Obras Sociales, el 82% móvil para los jubilados, la apertura de las paritarias en algunos sectores, la sanción de una ley que ponga fin a las tercerizaciones y la precarización laboral y la necesidad de avanzar con firmeza sobre el empleo no registrado: Son reclamos que el Gobierno Nacional desconoce y por los cuales debemos seguir peleando. Sin embargo, debe ser una lucha enmarcada en una estrategia que siempre construya condiciones para avanzar, y nunca para retroceder.

La capitalización de la medida tendrá entre sus beneficiaros más claros a un sector del justicialismo que busca articular con Mauricio Macri y construir un frente electoral, de alcance nacional, para el próximo año. En ese mismo sentido, desde hace algunos meses observamos que existen movimientos políticos y económicos para construir un fuerte polo opositor al Gobierno, con planteos conservadores con críticas a los elementos más progresivos de los ultimos años y no a las políticas regresivas. Asimismo, tales sectores mostraron alineamiento con la estrategia de desestabilización opositora de los procesos de transformación que vive América Latina y encabezan Venezuela, Bolivia y Ecuador. Por esto lo justo de los reclamos no nos puede llevar a ser parte de una acción orquestada por actores que significarían un claro retroceso en los avances obtenidos en los últimos años, que no son sólo producto del kirchnerismo, sino de una realidad regional diferente.


 
El Gobierno Nacional tiene decenas de deudas pendientes con los trabajadores, que van desde las condiciones laborales, hasta elementos que hacen a las condiciones generales de vida. Quienes militamos dentro de las filas del Movimiento Obrero debemos asumir nuestra responsabilidad y nuestro rol en la orientación y conformación de tales estrategias. Apostamos a la democratización de los espacios de trabajo y de militancia dando las discusiones político sindicales que sean necesarias. Apostamos a construir desde esos espacios las definiciones que tienen que ver con nuestras reivindicaciones, con los marcos de alianzas donde las inscribimos, con la metodología y con la construcción de las medidas de fuerza. Es importante construir una agenda desde los trabajadores/as y sus organizaciones a nivel nacional, que convoque e interpele, planteando las grandes deudas, las contradicciones y los desafíos. La autonomía desde la cual nos paramos es contextualizada, tiene que superar el seguidismo o el oposicionismo, como expresiones bipolares y funcionales de la lógica de la dicotomía permanente. La actual etapa argentina y latinoamericana exige de los trabajadores un profundo sentido de responsabilidad histórica para poder aportar estratégicamente a consolidar y profundizar el avance del movimiento popular latinoamericano.


EL GLEYZER - CORRIENTE POLÍTICA 2021 - CC TERESA DE ISRAEL



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