sábado, 1 de junio de 2013

Construir Futuro




“El estado no es algo abstracto, no es una entelequia. El estado es una herramienta, que dependiendo en función de qué proyecto de país o de nación está, 
sirve, cumple sus funciones o no.” Germán Abdala, 1986 

DESDE LA CORRIENTE POLITICA 2021 estamos convencidos de que vivimos una etapa de avance del Pueblo Argentino y Latinoamericano. Este avance no tiene que ver con la coyuntura económica global como plantean algunos gurúes del desencanto, sino que es el resultado de un proceso de acumulación de conciencia y de poder de los pueblos de América Latina. El Viento de Cola no es la Soja, el viento de cola es América Latina de pie.

Como organización siempre nos sentimos parte de ese proceso y, por tanto, acompañamos con fuerza los fenómenos de avance y luchamos contra los retrocesos. En los momentos determinantes donde se plantearon estas disyuntivas siempre estuvimos convencidos del lugar donde había que posicionarse. Jamás estuvimos del lado de la oligarquía agropecuaria ni de las corporaciones mediáticas. No nos conformamos con lo dado pero defendemos lo ganado, porque son victorias del pueblo. 

Entendemos que hay una disputa profunda por el carácter del Estado y por eso recordamos aquella intervención de Germán Abdala a fines de la década del 80´, cuando se comenzaba a producir la reconversión del Estado Nacional. Consideramos como tarea fundamental de cualquier movimiento popular, defender y consolidar un Estado al servicio de los intereses de la mayoría. Eso no puede traducirse de otra manera más que en políticas de redistribución de ingresos y recursos, pero fundamentalmente en una política activa y definida contra la captación y acumulación de recursos por parte de las corporaciones. Por ello, reivindicamos un Estado al servicio de la distribución más justa de los ingresos. 

En este sentido, comprendemos que el kirchnerismo ha establecido una trinchera precisa desde la cual avanzar y lamentamos que muchas veces el llamado “progresismo”, embarcado en oportunismos cortoplacistas, no ha logrado plantear un debate superador. El miedo ante una supuesta dictadura de la “mayoría” los lleva a echarse en los brazos de las corporaciones, es decir, ponerse al abrigo de minorías reaccionarias. Hay sonados ejemplos en Latinoamérica de estos Frente Anti-populares que subordinan su política a sectores que nada tienen que ver con el campo popular. El ejemplo más peligroso es sin duda el de Capriles en Venezuela.

Sigue en pie para nosotros la disputa por el Modelo Político de País que no es otra cosa que discutir la matriz económica, social y cultural de nuestra Nación. Parafraseando a Jauretche, esa matriz no está realizada ni está cerrada, cual capítulo superado, sino que tiene que seguir naciendo día a día. En toda Latinoamérica surge la disputa para alcanzar el desarrollo económico genuino de nuestra región. La Espada de Bolívar y de San Martín sostenida por la independencia económica es lo único que puede garantizar la Soberanía Política y la Justicia Social. Diversificar la economía y proteger nuestros recursos naturales de la rapacidad de grupos económicos locales y foráneos, es una tarea fundamental en esta etapa. 

No podemos olvidar que la disputa esencial para salir de los modos subordinados y primarios es la apropiación de la renta, es decir quién controla, cómo se produce y cómo se distribuye el producto social que genera un país o una región. La premisa fundamental de “Estado o Mercado” nos ha servido de guía en toda nuestra historia política y una vez más, ordena nuestro accionar. Los avances del mercado sobre las dimensiones de interés público, educación, salud, acceso a la información, siempre han demostrado ser profundamente regresivos.

Resistimos la desarticulación del Estado bajo el gobierno menemista porque entendemos que este es una esfera de protección y garantía de derechos. En el actual contexto resulta una contradicción insalvable no defender a un Estado que hoy no es solo garante de derechos, sino transformador de la realidad.

Acompañamos y acompañaremos todas las medidas tendientes a la apropiación de renta por parte del Estado, ya que es el principal órgano redistribuidor de riqueza en nuestra economía. Nos enorgullece amanecer en un país cuyo gobierno ha recuperado rentas fundamentales como los recursos petroleros y los aportes previsionales. Por supuesto, debemos ir por más. 

Ahora bien, dentro del debate Estado – Mercado existe un elemento fundamental que es el empoderamiento de la organización social y política.  Aquí está la clave del proceso de democratización que debemos protagonizar. Para nosotros, la dimensión más relevante de la etapa es la construcción de una herramienta política que pueda llevar adelante el programa de una patria justa, libre, igualitaria y soberana. 

Reivindicamos profundamente que desde 2001, y especialmente luego de 2003, la movilización popular se ha convertido en un elemento de legitimación política. En esta línea, no vemos otra estrategia posible que la consolidación de Poder Popular para defender lo ganado y profundizar el proceso. 

Construir una política de reemplazo al Macrismo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se plantea como uno de los desafíos inmediatos de nuestra corriente política. Resulta necesario fortalecer la militancia territorial y las organizaciones de los trabajadores para reinventar una ciudad democrática al servicio de las mayorías. 

Estamos convencidos de que debemos trabajar en fortalecer una política contrahegemónica que sea capaz de confrontar el marketing y la publicidad del Macrismo con la organización en el territorio y con iniciativa política. No debemos ser sólo la oposición al Macrismo, sino la estrategia de poder real que reemplace al PRO. 

Siempre supimos que la mayoría de los sectores populares de este país se sienten representados en el proyecto kirchnerista. Esto no sólo se expresa en los resultados de las elecciones, sino sobre todo en la presencia en la calle y en los conflictos. Esa situación se mantiene en la actualidad, con la particularidad de que desde hace un año ha surgido dentro del proyecto oficial un espacio de articulación para garantizar el proceso de avance e impulsarlo hacia el futuro. 

Luego de un largo debate interno y con el compromiso de trabajar con más fuerza en la construcción de herramientas políticas para consolidar Poder Popular y alcanzar el sueño de una patria justa, libre, soberana e igualitaria, los compañeros y las compañeras que integramos la Corriente Política 20/21 hemos resuelto ingresar al espacio de Coordinación Unidos y Organizados. 

Para nosotros el frente de disputa se va volviendo más claro y por tanto nos obliga a asumir las responsabilidades del momento. Con esta decisión, nos afirmamos en la trinchera ¨rodilla en tierra¨, como decía Comandante Hugo Chávez, para enfrentar el frente de tormenta que se viene. Si no estamos a la altura de las circunstancias, este podrá traer el más oscuro invierno; o por el contrario, será regenerador y vital, anunciando el verano de los pueblos.

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